Es la primera pregunta de casi todo administrador que nos llama, y la respuesta honesta es «depende». Lo que sí se puede es explicar de qué depende, para que usted pueda comparar propuestas con criterio y no solo por la cifra de abajo.
En internet circulan rangos que van de unos pocos cientos de miles de pesos a varios millones al mes. Ese rango tan amplio es justamente el problema: no le dice nada a su conjunto. Lo que mueve el precio son seis cosas concretas.
Las seis variables que mueven el precio
1. El área verde real, en metros cuadrados
No el área del lote, sino lo que de verdad se corta, se poda y se riega: césped, jardineras, setos, taludes. Un conjunto con mucho prado abierto se trabaja rápido con máquina; uno con muchas jardineras pequeñas exige trabajo a mano. Por eso una buena propuesta parte de una medición en sitio, no de un cálculo por número de apartamentos.
2. La frecuencia
En la Sabana el kikuyo crece rápido en temporada de lluvias (marzo a mayo y septiembre a noviembre). Un conjunto que pide corte cada quince días en esas temporadas paga más que uno que pide corte mensual, pero también se ve distinto. Pregunte si la frecuencia cambia según la temporada: es lo razonable.
3. Personal fijo o visitas
Con personal fijo asignado se paga la presencia de una persona o una cuadrilla en horario definido. Con visitas, se paga por jornada. Las dos sirven; lo que no sirve es una propuesta que no diga cuál de las dos es.
4. La poda en altura
Árboles grandes, palmas o setos altos necesitan personal certificado en trabajo en alturas, equipo y a veces permiso ambiental. Es lo que más encarece y lo que más se omite en las propuestas baratas. Revise si su conjunto tiene árboles que requieran este trabajo y pida que se coticen aparte, con claridad. Sobre los permisos, vea la guía Permiso para podar o talar un árbol en un conjunto.
5. Los insumos
Abonos, correctivos de suelo, control de plagas, combustible de las máquinas y retiro de los residuos de poda. Hay propuestas que los incluyen y otras que los cobran aparte cada vez. La diferencia al final del año puede ser grande.
6. Lo que la ley exige del proveedor
Una empresa que paga seguridad social, tiene su sistema de seguridad y salud en el trabajo, certifica a su personal en alturas y tiene pólizas, cuesta más que un jardinero sin nada de eso. Esa diferencia no es un sobrecosto: es lo que evita que el conjunto termine respondiendo por un accidente. Lo explicamos en Cómo contratar la jardinería de un conjunto.
Cómo comparar dos propuestas
Ponga las propuestas lado a lado y verifique que respondan lo mismo. Si una no lo dice, pregúntelo por escrito antes de decidir.
- ¿Cuántos metros cuadrados midieron y cómo?
- ¿Cuántas visitas u horas al mes incluye, y cambia en temporada de lluvias?
- ¿Qué incluye cada visita: corte, bordes, setos, jardineras, limpieza, retiro de residuos?
- ¿Cuántas fertilizaciones y controles de plagas al año van en el precio?
- ¿La poda en altura está incluida o se cotiza aparte?
- ¿Quién pone las máquinas, el combustible y los insumos?
- ¿Cómo informan lo que hicieron? Un informe con fotos de cada visita le sirve ante el consejo.
- ¿Qué pasa si una visita no se cumple?
El riesgo de la propuesta más barata
La propuesta más baja casi siempre ahorra en una de tres cosas: menos frecuencia de la que parece, insumos que después se cobran aparte o personal sin seguridad social ni certificación. Las dos primeras se notan en el jardín en pocos meses. La tercera se nota el día de un accidente, y ahí la copropiedad puede terminar respondiendo.
Cómo llevarlo al presupuesto de la asamblea
La asamblea aprueba el presupuesto anual y la administración contrata dentro de él. Para que la cifra de zonas verdes no se quede corta, sume tres renglones:
- El mantenimiento mensual multiplicado por doce, teniendo en cuenta si la frecuencia sube en lluvias.
- Las podas en altura previstas para el año, cotizadas aparte.
- Un margen para resiembra: plantas que se pierden por helada, plagas o pisoteo.
En RYD entregamos la propuesta por escrito con estos tres renglones separados, después de visitar y medir el conjunto. La visita no tiene costo.
Preguntas frecuentes
Depende sobre todo del área verde en metros cuadrados, de cuántas visitas al mes se piden, de si hay poda en altura y de si los insumos van incluidos. Por eso dos conjuntos del mismo tamaño pueden recibir precios muy distintos. La forma confiable de saberlo es una visita de medición con propuesta por escrito.
Para conjuntos pequeños suele bastar con visitas programadas. En conjuntos grandes, con mucha área verde o con jardines de alto detalle, el personal fijo asignado mantiene un nivel parejo y responde rápido a lo imprevisto. Lo importante es que la propuesta diga cuántas horas o visitas incluye.
No siempre. Hay propuestas que solo cobran mano de obra y facturan aparte cada bulto de abono o cada fumigación. Pida que la propuesta diga cuántas fertilizaciones y controles al año incluye el precio mensual.
Normalmente no. La poda en altura necesita personal certificado en trabajo en alturas, equipo especial y, según el caso, permiso de la autoridad ambiental, así que se cotiza aparte. Los setos, arbustos y topiarios sí suelen ir dentro del mantenimiento.



